Es común que los ríos tropicales de los bosques lluviosos asombren a los visitantes primerizos con su tamaño y abundancia. La habilidad de los ríos tropicales para bifurcarse en grandes brazos, formando islas gigantes que pueden ser fácilmente confundidas con el continente, es aún más impresionante. A veces es prácticamente imposible distinguir cuál es la bifurcación principal del río.
El volumen de agua que fluye a través de los bosques tropicales, acompañado de los tipos de suelo y las variaciones en los niveles de agua, puede crear en los ríos grandes acantilados de más de 100 pies de altura, aún cuando los niveles de agua sean regulares. Estos bancos de arcilla son un elemento importante de la ecología local en algunas zonas del Amazonas. Cientos de guacamayas se reúnen en algunos de estos bancos para ingerir minerales que desintoxican los químicos de las frutas consumidas.
Con su enorme volumen, los grandes ríos como el Amazonas transportan grandes cantidades de madera y desperdicios. Es común ver troncos gigantes y árboles pasar, aunque a veces se pueden observar a bordo de las balsas naturales, árboles, animales e incluso chozas, flotando río abajo. Frecuentemente la navegación en el río se complica, debido a las obstrucciones masivas de troncos que se forman en los canales del río. El Río Madeira, un tributario importante del Amazonas, recibió su nombre debido a las grandes cantidades de madera que fluyen río abajo. Estas obstrucciones de troncos, junto con la madera hundida, proveen un hábitat crítico para los peces y otros animales acuáticos.
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